Al principio de nuestra Era, los ejércitos romanos llegan a la actual Navarra y encuentran a los vascones. La mayoría de estos hablan una forma antigua de euskera.
La conquista inicia la romanización cultural. Lentamente se van asumiendo las formas de vida romanas comunes a todo el Imperio: leyes, administración, vida urbana, economía, costumbres…
El territorio de los vascones se integra en el mundo romano, de forma más intensa en las tierras agrícolas del centro y sur del territorio que en la boscosa montaña.
La ocupación romana también conlleva la imposición del latín como lengua oficial. Poco a poco desaparecen todas las lenguas indígenas… salvo el euskera.
La supervivencia de la lengua vasca no ha podido ser aún explicada.
Tras la invasión de los germanos y una larga crisis económica, para el siglo V ha desaparecido en Navarra todo resto de la autoridad romana. La latinización lingüística prosigue a través de la lenta difusión por el territorio de una nueva religión: el Cristianismo.
Tras cinco siglos de dominio romano, las formas de vida de los vascones y su lengua cobran nuevo vigor.
Apenas nos han llegado documentos de época romana: breves inscripciones grabadas en piedra o en monedas, copias medievales de relatos, etc.
En ellos nunca se menciona la lengua de los vascones.
Los nombres de personas y de dioses son los únicos indicios que nos permiten valorar la penetración lingüística y cultural romana en el mundo vascón y el grado de simbiosis entre ambos.