41º edición
26 de septiembre - 31 de octubre
Descubriendo nuestros pueblos. Un lema que viene repitiéndose desde hace varios años en el ciclo Música para órgano en Navarra, y que hace referencia al sonido de nuestros órganos como parte del paisaje propio de nuestras poblaciones. Una idea tan actual como la puesta en relieve de la relación entre Patrimonio y Territorio fue ya parte esencial de nuestro ciclo desde sus inicios, hace más de 40 años.
Hay que tener en cuenta que el órgano es un instrumento que siempre congrega a su alrededor una comunidad, un conjunto de personas imprescindibles que le dan vida y sentido y que le dan un uso continuado. Allí donde esta comunidad desaparece el órgano se arruina en pocos años y su restauración es más costosa y complicada, cuando no imposible.
Un festival como este pretende ser un apoyo a la labor de todas las personas que durante todo el año cuidan, mantienen y hacen presente este patrimonio. Su aportación a la sociedad es la de dar una mayor visibilidad a estos instrumentos y a quienes los mantienen, invitando a participar a organistas profesionales que nos ofrecen una muestra del máximo potencial que son capaces de desarrollar nuestros órganos, algo que a menudo sorprenden incluso a quienes los frecuentan.
Sin embargo, Música para órgano en Navarra no es simplemente un festival en el que se relacionan una serie de intérpretes profesionales con otro grupo de bellos instrumentos para ofrecer una serie de conciertos de gran categoría. Aquí entran en juego más criterios, puesto que se tiene en cuenta la situación de cada órgano en su entorno y se reflexiona sobre las posibilidades de promocionar su valor en primer lugar entre sus poblaciones más próximas, y en segundo lugar hacia el resto de la comunidad foral y hacia el exterior. Por ello, se organizan desde hace años actividades variadas en las propias localidades que albergan estos instrumentos. También se intenta en todo momento reconocer y difundir la labor de tantas asociaciones y particulares que han realizado (y que siguen haciéndolo) proyectos más o menos importantes en torno al órgano, todos ellos meritorios y necesarios: Lesaka, Ezcároz, Oteiza de la Solana, Ablitas, Cascante o Villafranca son algunos ejemplos de ello. Y este año Bera, una localidad donde una pequeña asociación está trabajando con dificultades a favor de la restauración de uno de los órganos más importantes y apreciados de Navarra, tanto dentro como fuera de nuestra comunidad.
El órgano como patrimonio cultural, material e inmaterial, se enfrenta actualmente a una época complicada en la que ha quedado demasiado a menudo fuera del imaginario colectivo, y se ha convertido en un objeto que mucha gente se ha habituado a ver como de otra época e inevitablemente deteriorado, cada vez en mayor grado hasta su pérdida total. Esto es un gran error, y el gran reto en este sentido es devolver estos instrumentos al aprecio de las personas, independientemente de su mayor o menor entusiasmo por ello; como se sabe, es imposible amar aquello que no se conoce. Afortunadamente, el poder seductor del órgano sigue siendo grande, y su mero conocimiento superficial cautiva y entusiasma a todas las personas que tienen la oportunidad de experimentarlo. En este sentido, el ciclo Música para Órgano en Navarra es testigo de este hecho, y hace una aportación de calidad e interés para revertir esta situación. No hay que olvidar que Navarra es tierra de órganos, con sus propias escuelas históricas de organeros, un tejido social importante históricamente en torno a este instrumento y un gran patrimonio que forma parte de la esencia más profunda de nuestra comunidad.
Les damos la bienvenida. Disfruten.
José Luis Echechipía París
Responsable dirección artística del ciclo Música para Órgano en Navarra
16/10/2025
31/10/2025