Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana
Gobierno de Navarra

Edición 2020

Del 17 de julio al 2 de agosto

Respirar, reír y soñar. El teatro es respiración, es risa y nos permite soñar; basta un espacio vacío, un intérprete y un espectador para realizar un acto teatral, los tres necesitan de la presencia del otro y de la energía del otro.

Desearía, desde el Festival de Teatro de Olite, contribuir a que la sociedad piense en la Cultura como necesaria y de servicio público, no como mero entretenimiento. Como en los versos de Gabriel Celaya, “poesía necesaria como el pan de cada día” “Estamos tocando el fondo”. 

Tenemos que pensar en la Cultura como se piensa en la Sanidad y en la Educación. Si la Sanidad nos cuida los males del cuerpo y la Educación nos ayuda a crecer intelectualmente, la Cultura sana el alma y cura el espíritu.  

En Cultura, se impone una urgente y profunda reflexión. No podemos volver a la normalidad después de lo que nos ha tocado y estamos viviendo, o, al menos, debemos preguntarnos: ¿a qué normalidad queremos volver? 

El verdadero Teatro es el que, en la representación, nos muestra nuestras virtudes y nuestras miserias. No es entretenimiento, es disfrute, habla de la vida y, como dice Peter Brook, “es vida”.

Una sociedad solo puede crecer desde la duda; la duda nos conduce a buscar respuestas; el Teatro, en sí mismo, ya es una respuesta por ser el espejo que nos ayuda a vernos sin máscaras. 

En ese sentido, es y debe ser una catarsis que nos ayude a crecer en sociedad.  

En este viaje teatral, en el que recordaremos a quienes ya no están, en la búsqueda de la serenidad y para el deleite de nuestros sentidos, abriremos el festival con las notas musicales y las raíces vasco-navarras de Mielotxin, escucharemos los versos de Lope de Vega, de San Juan de la Cruz, de Tirso de Molina… en Esta divina prisión de Raúl Losánez. 

Viajaremos desde nuestros clásicos con La estrella de Sevilla, de la compañía Teatro Clásico de Sevilla; Las danzas y entremeses de Juan Rana, coproducción de Ron Lalá y la CNTC; La Celestina, con las marionetas de la compañía Bambalina; y el Lázaro (Lazarillo de Tormes) más rebelde y actual que nunca de Leamok; a los autores contemporáneos y emblemáticos de la poética teatral europea del siglo XX, con A vueltas con Lorca, de la compañía de Carmelo Gómez; Esperando a Godot, de Samuel Becket, producción de Pentación; con Expediente K (Carta al padre), la adaptación teatral del texto de Franz Kafka, producción de Dafnis Balduz; y con Madre Coraje, de Bertolt Brecht, en el cierre del festival de la compañía Atalaya. 

Entre lo clásico español y lo contemporáneo europeo, una de las mujeres más representativas de la creación española, Ana Vallés, con su DAIMON y la jodida lógica, producción de Matarile. Presentará un performance teatral colmado de belleza y de poesía, donde los cuerpos se funden en el movimiento, en la palabra, en el silencio y en el humor inteligente. Esta creación puede inscribirse en la corriente del “Espectáculo Total” que defendía Antonin Artaud.

En la última semana respiraremos con el teatro familiar, la comedia musical inspirada en Sor Juana Inés de la Cruz: Yo, la peor del mundo, de la compañía Vaivén y la danza de Adriana Bilbao con su coreografía Burdina/Hierro. Espectáculo que, desde la problemática de la emigración, une a profesionales de la música y de la danza flamenca con los ritmos y la música vasca. Con la presencia de Beñat Achiary, compositor y músico vasco francés, Burdina/Hierro aporta la única participación internacional en esta edición. 

En la programación navarra, a Mielotxin y Carmelo Gómez hay que sumarle La Caja Flotante con Catástrofe, creación que fue nominada a los premios Max. 

En esta edición, también de la Comunidad Foral, en La Cava, dos nuevas propuestas para favorecer la apertura del festival a otras tendencias escénicas: la circense, con Kimera, de La Banda Teatro y el teatro infantil con La casa más pequeña, de Yarleku, para facilitar al público más joven el encuentro con la escena y con la magia del festival. 

Como en años anteriores, se han convocado el Ciclo de Poética Teatral y la Residencia Laboratorio para los grupos profesionales. Estos dos programas, pensados para fomentar la producción en Navarra, son distintos en los procesos de creación, pero tienen dos objetivos en común: uno, que sean el inicio de futuras coproducciones con otras entidades; y otro, que enriquezcan la programación en el circuito y espacios culturales de la Comunidad Foral. 

Tendremos un encuentro muy especial con tres profesionales de la prensa cultural: Rosana Torres por El País, Raúl Losánez por La Razón y Daniel Galindo por RNE para, de una manera relajada y divertida, contarnos las entre cajas de los festivales de verano. 

El director invitado en esta edición es Antonio Simón Rodríguez, director de la obra Esperando a Godot. Impartirá un taller para intérpretes y directores y participará en un encuentro abierto al público y profesionales en el que nos hablará de su trayectoria y de la profesión de actor.

Tenemos un deber y es el de realizar el Festival de Teatro de Olite para cuidar la Cultura y, al mismo tiempo, apoyar y proteger a la profesión. 

Para finalizar, pienso en los grupos, intérpretes, músicos y técnicos que, por las circunstancias sanitarias, se han quedado fuera de la programación en esta edición. 

Recuperemos la calle, que las plazas se llenen de titiriteros, músicos, payasos, danzas, bufones y máscaras de carnaval. En la calle, escenarios de la vida, está la verdad, está El gran Teatro del Mundo.

Luis F. Jiménez
Director artístico Festival de Teatro de Olite

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