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Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana

Ruinas Romanas de Andelos

Yacimiento Arqueológico de Andelo en el término de Mendigorría

01/10/2016 - 01/09/2016

El acceso al yacimiento se realiza a través del Museo Arqueológico de Andelos, inaugurado en 2003. Es el punto de partida para lanzarse a descubrir los misterios de esta ciudad milenaria a través de distintos bloques monográficos que relatan el origen de la villa, los primeros contactos con la civilización romana, la arquitectura y los modos de vida.

El recorrido comienza en el cardo o calle porticada. Aquí puede contemplar las bases de los arcos del acueducto que llevaba el agua desde la presa hasta la ciudad tras recorrer 3,5 kilómetros. En la actualidad sólo se conservan esos restos, vestigios de aquel largo brazo de piedra que abastecía la ciudad. Se camina desde allí hasta la antigua lavandería-tintorería donde se puede imaginar un ambiente lleno de aromas y colores. 

Se divisa después el tramo final del acueducto que a pocos metros moría en el castellum aquae, donde comenzaba la distribución del agua por la ciudad. Este depósito servía para repartir y dividir el caudal. Seguidamente se atraviesa la fuente o ninfeo, cuyos alrededores seguramente se convirtieron en un punto de encuentro y charla.

A continuación, atravesando la ciudad en dirección noreste, se puede proseguir su visita situándose al comienzo del decumanus, uno de los ejes perpendiculares que atraviesa la ciudad. Lo primero que se puede encontrar a la derecha es el acceso a la casa del peristilo o patio porticado con pozo. Prosiguiendo por el decumanus, se accede a la casa de Baco.

El final del decumanus conecta perpendicularmente con el cardus, que sigue la dirección norte-sur. En esta calle se desarrollaba buena parte de la vida social de Andelos, ya que se trataba de una zona residencial, compuesta por amplias casas y edificios públicos como las tiendas o las termas. Estas ofrecían unos servicios muy completos, sin nada que envidiar a las instalaciones más modernas de siglos posteriores. Existía una zona de vestuario, una sauna, baños calientes, baños fríos e incluso zonas de ambiente intermedio entre estos dos últimos. Ya en la palestra, lugar donde se realizaban los ejercicios gimnásticos y juegos, los andelonenses esculpían su cuerpo y liberaban su mente.

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